El vicepresidente de la FAA analizó la situación de los tamberos en Villa María, la crisis de las industrias y el fuerte impacto de los costos laborales.
El vicepresidente de la Federación Agraria y tambero de Villa María, José Luis Volando, advirtió que la lechería atraviesa una etapa de márgenes muy ajustados, donde los productores se ven forzados a escalar la producción para compensar los costos.
Si bien destacó un leve repunte de precios en los últimos meses tras un cierre de año crítico y celebró el rescate de empresas al borde de la quiebra, cuestionó el peso financiero de la industria: señaló que la presión salarial del gremio Atirla golpea con más fuerza a las plantas chicas (donde el costo laboral llega al 15%) en comparación con las grandes, y advirtió que la alta inversión en tambos robotizados profundiza la concentración del sector.
Consultado en Agroindustria en foco de ECo Medios AM 1220, sobre la rentabilidad actual, Volando reconoció que el sector venía “muy ahogado” al cierre del año pasado. Sin embargo, indicó que en los últimos 3 ó 4 meses se ha registrado una mejora en los precios que permitió nivelar levemente la actividad, aunque aclaró que todavía no se atraviesa un momento holgado.

Ante este escenario de márgenes estrechos, el productor señaló una paradoja del sistema: “Mientras menos te da el número, más querés producir para poder amortiguar y que la escala te auxilie”.
Robotizados concentrados
En paralelo, destacó la creciente tendencia hacia la tecnologización y la automatización de los tambos (como el uso de sistemas robotizados, como el de la foto de apertura). No obstante, advirtió que la alta inversión requerida limita esta adopción a los establecimientos de mayor envergadura, lo que profundiza la concentración productiva. Mientras Buenos Aires lidera históricamente por su cercanía al consumo fresco, la cuenca de Villa María ha acelerado su modernización tecnológica en los últimos años.
El dirigente agropecuario también se refirió al delicado momento que atraviesa la industria procesadora, señalando que cadenas históricas como Sancor o diversas firmas zonales arrastran una larga agonía. No obstante, valoró como un dato positivo el reciente rescate y reinicio de actividades de Verónica y La Suipachense, empresas que estaban al borde de la quiebra.
Atirla
Volando reconoció que la Asocición de Trabajadores de la Industria Láctea Argentina es uno de los gremios más fuertes del país que garantiza buenos salarios para los trabajadores, pero advirtió sobre el impacto de su poderío económico en las estructuras empresariales.
En este sentido, explicó que los costos laborales golpean de manera desigual según la escala de la planta: mientras que en las empresas pequeñas la masa salarial representa entre el 12% y el 15% de los costos, en las grandes industrias baja al 7% u 8%. Para Volando, las condiciones gremiales históricas terminaron jugando a favor de los grandes jugadores al asfixiar y sacar de competencia a las plantas más chicas.
