Agricultura 

Ya hay pérdidas millonarias por la sequía

Por la sequía, la Bolsa de Comercio de Rosario recortó los pronósticos de la cosecha gruesa 2021/22 en 13 millones de toneladas. Prevé 8 millones de toneladas menos de maíz y 5 millones de toneladas menos de soja, que lo previsto originalmente. Con este escenario, los productores agropecuarios tendrán una caída de u$s 2.930 millones. Y la economía argentina tendrá un impacto de más de u$s 4.800 mil millones. Así lo calcularon los economistas del departamento de análisis económico de la entidad y de la Guía Estratégica para el Agro (GEA).

La situación ya captó la atención del gobierno nacional. El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, se reunió esta semana con el jefe de Gabinete, Juan Manzur, para gestionar una ampliación y fortalecimiento del Fondo de Emergencia, que reúne partidas por $ 500 millones para atender situaciones de crisis climáticas en el sector. Al mismo tiempo, convocó a una reunión con ministros provinciales para analizar la situación.

“Tenemos problemas y estamos muy atentos y siguiendo la evolución del impacto que tiene estos días el calor, nos preocupa mucho; son días duros, había zonas en las que los primeros días del año esperábamos precipitaciones mayores a las ocurridas”, dijo el ministro al salir de la reunión que se realizó en la Casa Rosada.

Los distintos servicios de estimaciones agrícolas en el país vienen registrando un drástico cambio de escenario climático entre fines del año pasado y comienzos de 2022. Como lo indicó la GEA, pocas semanas atrás Argentina tenía excelentes chances de volver a tener una campaña récord de maíz, superando los 56 millones de toneladas, y superar los 45 millones de toneladas en soja.

Pero el escenario de seca se instaló y todo cambió. Sequía mediante, ahora se esperan 48 millones de toneladas de maíz y 40 millones de toneladas de soja.

“Con casi 30 días sin lluvias importantes, el maíz sufrió dos golpes de calor, con apenas una semana de respiro”, señalaron los especialistas de la Bolsa. Agregaron que las temperaturas extremas, la baja humedad relativa y una radiación en niveles extremos se alinearon para poner al maíz de primera “contra las cuerdas”.

Pese a que el área subió 8%, las pérdidas productivas se estiman al momento en 10 quintales por hectáreas en todo el país. En Santa Fe serían de 13 quintales por hectárea, desde los 93,2 quintales por hectárea del año pasado.

En cuanto a la soja, la falta de agua pone en duda la siembra de 300 mil hectáreas, sobre una siembra total de 16,2 millones de hectáreas. “Si bien hay expectativas por los pronósticos que señalan lluvias para el fin de semana, las siembras están sujetas a la cantidad de milímetros que caigan”, destacaron en la GEA.

De acuerdo a las Perspectivas Agroclimáticas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la ola de calor actual dejaría lugar a precipitaciones de variada intensidad en el centro de la Argentina, acompañadas de marcado descenso térmico. Pero sobre mitad de semana, “los vientos del trópico retornarán rápidamente y con vigor, una nueva ola de calor afectará a la mayor parte del área agrícola, pero con intensidad algo menor que la anterior”.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda) se hizo eco de los problemas productivos en Brasil y Argentina. recortó las estimaciones de producción en 5 y 3 millones de toneladas respectivamente. El reporte de existencias del organismo, con relaciones mínimas en seis años, entonó los precios de la oleaginosa en Chicago, a mediados de la semana pasada, aunque el movimiento fue neutralizado por ventas de fondos de inversión, que se justificaron en los pronósticos de lluvia.

Para la Bolsa de Rosario, si bien el estrés hídrico en Sudamérica dio sostén a los precios internacionales, esta suba no resulta suficiente para compensar la menor producción y los costos del sector productor. La caída de rindes es “demasiado aguda” y arroja pérdidas netas por u$s 2.900 millones.

En el centro norte de la provincia, según informó el Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) que difunde la Bolsa de Comercio de Santa Fe, las altas temperaturas, los intensos procesos de evapotranspiración y la ausencia de lluvias de importancia en montos pluviométricos durante la semana, generó un importante consumo del contenido de agua útil de los distintos perfiles de los suelos.

El impacto ganadero

La seca afecta al maíz y la soja pero también amenaza a la ganadería. De acuerdo al análisis de Lote de Noticias, el portal informativo del Rosgan, esta situación “podría terminar de agudizar la actual escasez de hacienda, condicionando a su vez la recuperación de la oferta hacia el mediano y largo plazo”.

En el corto plazo, en algunas zonas, ya se están realizando destetes anticipados para aliviar a las vacas en lactancia pero también se está dando salida a muchos vientres sin posibilidad de subsistencia en un contexto como el actual. “Esto no sólo redundará en la obtención de terneros más livianos, sino que, de generalizarse, podría determinar una zafra menos concentrada en los meses pico”, señalaron los analistas del mercado ganadero.

También consideraron probable ver una mayor salida de novillitos y vaquillonas destinadas a consumo que, hasta el momento, encontraban en la recría pastoril una alternativa más accesible ante el encarecimiento del grano. “Esta seca no sólo puede seguir presionando al alza el precio del grano, sino agotar anticipadamente la oferta forrajera disponible”, advirtieron.

Picadoras

Según el último informe del SEA, en el centro y norte de la provincia los productores ampliaron la cantidad de hectáreas destinadas a autoconsumo de maíz, como consecuencia de la sequía.

El clima seco y caluroso afectó el llenado de los granos, por lo que “se obtendrían mazorcas más pequeñas y con menor número de granos o más chicos”, señaló ese servicio de estimaciones.

El informe indicó que “la realidad climática aceleró las definiciones de los maizales, observándose el intenso movimiento de equipos para su picado/embolsado”.

“En los últimos diez años, el promedio de la superficie afectada a ese destino fluctuó entre 20.000 a 25.000 hectáreas, pero ahora se estimó que 10.000/12.000 hectáreas más del cereal se sumarían a dicho proceso”, añadió.

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