La carne, entre las reglas de juego estables y los parches

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La carne tuvo varios meses de retraso de precios para los ganaderos, pero los dos destinos que venían teniendo tensión en los últimos años, la exportación y el consumo, convivieron regularmente bien. Hasta podría decirse, salvo por la rentabilidad de criadores y engordadores, que estaban satisfechos, como pocas veces. algunos actores de la cadena: el Gobierno, los consumidores argentinos y se exportaban mejores volúmenes que el año pasado.

Ese escenario se explica, es cierto por una circunstancia negativa: hubo una mayor oferta de carne en el primer semestre debido a la sequía. Con todo, se faenaron 7,3 millones de animales, un 13% más que en similar período del 2022, y la cifra más alta desde el 2009, año también impactado por la escasez de lluvias. Los kilos de carne producidos crecieron algo menos, cerca del 10% en los primeros 6 meses contra el mismo lapso del año previo.

Pero la necesidad de juntar reservas del ministerio de Economía apuntó al maíz y llegaron las distorsiones que se habían advertido desde toda la agroindustria. Hubo un inmediato salto de valores en Cañuelas, que se trasladó a supermercados y carnicerías con remarcaciones de entre 15 y 30% de aumento en una semana.

“Subió 100 pesos en promedio en el mercado de hacienda, 200 pesos la faena y 400 pesos en el mostrador”, aseveró el secretario general de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), Leonardo Rafael.

Principalmente, esta alza de los cortes bovinos se explica por la recuperación que tuvo la cotización de la hacienda en la última semana, y que representa la mitad del costo de la carne en los mostradores.

Algunos actores de la cadena cárnica reacomodaron la ecuación, pero la mayoría sigue pensando que es más lo que se pierde en este escenario inestable que la eventual ganancia de pescador en río revuelto.

Piden reglas claras y previsibles, no parches de intervenciones intempestivas. Pero lo que primó, está claro, es la urgencia del Gobierno frente a la necesidad del Gobierno en la negociación con el FMI y la evolución del tipo de cambio de mercado (el blue y los financieros) Más allá del efecto coyuntural, no debe olvidarse que se da en un contexto en el cual el valor de la carne estaba relegado respecto al índice general de precios. Mientras el INDEC registra un salto interanual de 115%, la carne vacuna subió desde junio de 2022 un 71%, según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).

En los últimos días, hubo fuertes manifestaciones de dirigentes ruralistas, de todo el arco ideológico, respecto de la necesidad de salir de años de políticas de parches. El que tuvo mayor audiencia fue el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, quien en el acto central de la exposición de Palermo remarcó que “las medidas económicas no nos dan previsibilidad”. Junto a dirigentes políticos subrayó: “El Estado actúa como socio desleal y forzoso en nuestro sector”. Y pidió que el próximo presidente garantice “reglas claras”.

“La sequía nos marcó fuerte y deja al descubierto las pésimas políticas agropecuarias que los gobiernos han instrumentado en los últimos 80 años. Las malas políticas las pagamos todos. La producción está estancada y debilitada, si cambiaran podríamos producir mucho más”, señaló.

Pino señaló que desde el sector necesitan “reglas claras, justas y previsibles que generen confianza y se puedan instrumentar” y que el campo es “el único sector que genera divisas netas genuinas”.

El dirigente de la Sociedad Rural estimó que sector aportó en los últimos 21 años al país 170.000 millones de dólares.

En el mismo sentido, esta semana la Federación Agraria Argentina (FAA) propuso “un nuevo modelo agropecuario que garantice el arraigo, el valor agregado en origen y el desarrollo del interior en su conjunto”.

Entre sus prioridades, la entidad que preside Carlos Achetoni mencionó “políticas de acceso a la tierra, reforma integral impositiva para garantizar una justa distribución de la riqueza, la modificación de la Ley de Emergencia, orden público de la Ley de Semillas, promover una agricultura sostenible y sustentable, y recuperar la actividad ganadera”.

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