21 de mayo de 2026
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Argentina se consolida como uno de los principales jugadores en la actividad porcina

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Tras dos décadas de crecimiento sostenido, el sector porcino argentino está en condiciones de dar el gran salto.

Con más producción, consumo e inversiones, la cadena porcina ratifica su potencial para convertir a la Argentina en uno de los principales jugadores globales de proteína animal. La producción porcina argentina atraviesa uno de los momentos más sólidos de su historia.

Con más de dos décadas de crecimiento sostenido, indicadores productivos en alza y un creciente interés internacional, el sector se consolidó como una de las actividades de mayor expansión dentro de la agroindustria nacional y proyecta un nuevo salto de desarrollo para los próximos años.

En los últimos 20 años, la actividad registró un incremento promedio anual cercano al 12%, impulsado por inversiones, incorporación de tecnología, mejora genética, profesionalización y aumento del consumo interno.

Los números de 2026 ratifican esa tendencia. Durante el primer trimestre del año, la producción porcina creció 15,7%, mientras que la faena acumulada a abril aumentó 11% interanual y la producción total avanzó 13,6%.

“La producción porcina argentina logró algo muy difícil: crecer de manera ininterrumpida durante más de dos décadas, atravesando distintos contextos económicos y políticos. Eso demuestra que existe una base sólida, competitiva y con enorme capacidad de expansión”, sostuvo Agustín Seijas, Director Ejecutivo de la Federación Porcina Argentina.

Actualmente, Argentina cuenta con más de 360.000 cerdas productivas, niveles de eficiencia comparables con los principales países productores y una estructura tecnológica que le permitió ubicarse entre los sistemas más competitivos del mundo en costos de producción primaria.

Según datos del sector, Argentina y Brasil poseen algunos de los costos productivos más bajos a nivel internacional.

Proyección internacional

Ese escenario comenzó a despertar un creciente interés internacional. Empresas, fondos de inversión y proveedores tecnológicos observan a la Argentina como uno de los países con mayor potencial para expandir la producción de proteína animal en los próximos años.

La reciente inversión de USD 14 millones anunciada por el grupo español Vall Companys para potenciar el negocio porcino argentino es una muestra concreta de ese proceso.

“Hoy el mundo empieza a mirar a la Argentina como un lugar estratégico para producir carne de cerdo. Tenemos granos, agua, sanidad, recursos humanos calificados y una producción eficiente. Son ventajas que muy pocos países reúnen al mismo tiempo”, afirmó Seijas.

La evolución del consumo interno también explica gran parte de esta transformación. En apenas dos décadas, el consumo per cápita de carne de cerdo pasó de niveles marginales a ubicarse cerca de los 20 kilos anuales por habitante, mientras continúa creciendo la participación de la carne fresca en la dieta cotidiana de los argentinos.

Accesible, versátil y saludable

La carne porcina se consolidó además como una alternativa accesible, versátil y saludable para millones de familias.

Su relación precio-calidad la convirtió en uno de los productos que más contribuyeron a sostener el consumo de proteínas animales en los últimos años, funcionando como una herramienta clave para amortiguar el impacto inflacionario sobre la alimentación.

La producción porcina moderna incorporó procesos de tratamiento de efluentes, generación de biogás y reutilización de subproductos que permiten reducir la huella ambiental y mejorar la eficiencia integral del sistema productivo.

“El cerdo reúne muchas de las demandas que hoy existen en el mundo: eficiencia, sustentabilidad, calidad nutricional y capacidad de generar empleo y valor agregado en el interior del país. Argentina tiene todo para transformarse en un gran jugador internacional”, aseguró Seijas.

Los nuevos desafíos

En paralelo al crecimiento del mercado interno, el sector también comenzó a consolidar oportunidades de exportación.

Una de las más importantes es la apertura del mercado chino para subproductos porcinos, una posibilidad que permitiría valorizar productos de bajo consumo local y generar nuevas divisas para el país.

De concretarse plenamente, las exportaciones vinculadas a ese segmento podrían superar los USD 240 millones anuales.

Entre los puntos a resolver aparecen la necesidad de potenciar las exportaciones, avanzar en la apertura de mercados internacionales y corregir distorsiones impositivas, como el esquema diferencial de IVA que afecta al sector y limita nuevas inversiones, que rondan los USD 7.000 por cerda instalada en sistemas tecnificados.

La actividad porcina argentina genera empleo, impulsa el arraigo territorial, agrega valor a la producción de maíz y soja y se posiciona como una de las cadenas con mayor capacidad de expansión de toda la agroindustria.

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