La Fundación Fada registró un mejor resultado por la mejora de precios de los granos y la caída de la urea. Pero los impuestos (58,2%) y el costo de la tierra solo dejan 14,5% de resultado agrícola.
La renta agrícola mejoró en septiembre por el aumento de los precios de los granos y la reducción del costo de la urea, según el Índice Fada que registró una participación del Estado del 58,2%, frente al 61,9% de junio.
Así, la mejora de 3,7% no responde a cambios en los impuestos argentinos. El resultado estuvo determinado principalmente por el escenario internacional, que favoreció los precios de los granos y redujo el valor de uno de los principales insumos agrícolas.
La renta agrícola promedio se distribuye actualmente en 58,2% de impuestos, 27,3% de costo de la tierra y 14,5% de resultado agrícola.
El precio promedio de la urea pasó de US$730 por tonelada en junio a US$570 en septiembre. La relación entre el precio de los granos y el fertilizante también mejoró. En junio se necesitaban 4 toneladas de maíz para comprar una tonelada de urea. En septiembre fueron necesarias 2,9 toneladas.
“La relación insumo-producto muestra cuánto esfuerzo necesita hacer el productor para comprar un insumo. Hoy, tanto para maíz como para trigo, se necesitan menos toneladas de grano que en junio para comprar una tonelada de urea”, explicó Nicolle Pisani Claro, economista jefa de Fada.
Precios
Las tensiones geopolíticas entre Rusia y Ucrania y las cuestiones logísticas derivadas de ese escenario impulsaron los precios internacionales de los granos.
El trigo quedó por encima del nivel de un año atrás. La soja también registró una mejora asociada a cambios en las estimaciones de producción de Estados Unidos y a una mayor demanda de China.
El trigo fue uno de los cultivos que más reflejó el cambio en las condiciones económicas. El aumento de su precio, combinado con la caída del valor de la urea, permitió alcanzar un resultado positivo antes de impuestos. En mediciones anteriores, el margen había sido mínimamente positivo o incluso negativo.
Los precios del trigo y el maíz todavía se encuentran por debajo de sus promedios de los últimos cinco años.
El Estado mantiene una participación mayoritaria
La participación del Estado alcanza a 60,7% en soja, 56,8% en girasol, 55,5% en trigo y 53,8% en maíz.
Dentro de los impuestos, los nacionales no coparticipables representan el 55,6% del total. Los nacionales coparticipables explican el 35,7%, los provinciales el 7,8% y los municipales el 0,9%.
Los derechos de exportación constituyen uno de los principales componentes de la carga tributaria. Desde diciembre de 2023, la reducción de sus alícuotas disminuyó su participación relativa dentro del total. En paralelo, ganaron peso impuestos vinculados al resultado económico, como Ganancias.
“La leve caída del índice no se dio por cambios en los impuestos argentinos en sí, fue por factores en el contexto internacional”, señaló Fiorella Savarino, economista de Fada.
Flete
La baja de la urea no se trasladó a todos los costos. Los fletes aumentaron respecto de junio y también frente a un año atrás.
La incidencia del transporte aumenta con la distancia a los puertos. En una hectárea de maíz en Córdoba, San Luis y La Pampa, alrededor de 2 de cada 10 camiones de lo producido se destinan a pagar el flete, según FADA.
La participación del Estado también presenta diferencias entre provincias: 56,9% en Córdoba, 56,1% en Buenos Aires, 53,9% en Santa Fe, 54,7% en La Pampa, 58,4% en Entre Ríos y 55% en San Luis.
La medición de septiembre muestra una mejora de la renta agrícola impulsada por los precios de los granos y el menor costo de la urea. El resultado agrícola representa 14,5% de la renta, mientras los impuestos todavía absorben el 58,2%.
