20 de mayo de 2026
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El Gobierno quiere subir el corte de los bios y habilitar combustibles con mayor contenido vegetal

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El nuevo proyecto de ley del oficialismo apunta a permitir vehículos que funcionen con porcentajes mucho más altos de biocombustibles.

El Gobierno argentino presentó en el Senado un proyecto para reformar por completo el régimen de biocombustibles y uno de los cambios centrales pasa por aumentar los porcentajes obligatorios de mezcla entre combustibles fósiles y componentes de origen vegetal.

La iniciativa, impulsada por el oficialismo a través de la senadora Patricia Bullrich, busca reemplazar la actual Ley 27.640 y avanzar hacia un esquema más desregulado y con mayor participación del mercado privado.

En concreto, el proyecto plantea que el corte obligatorio de biodiésel en el gasoil suba del actual 7,5% al 10%, mientras que el bioetanol en naftas pasaría del 12% al 15%.

Además, la propuesta abre la puerta a una expansión todavía mayor: permitir la circulación de vehículos “flex fuel”, capaces de funcionar con mezclas mucho más elevadas de biocombustibles, siguiendo modelos similares a los utilizados en Brasil.

Otro de los cambios de fondo es la eliminación del sistema actual de precios regulados por la Secretaría de Energía. En lugar de valores fijados por el Estado, los biocombustibles pasarían a comercializarse mediante mercados electrónicos y acuerdos entre privados.

Desde el sector bioenergético, el aumento del corte aparece como un reclamo histórico, especialmente en provincias productoras de maíz, caña de azúcar y soja, donde la industria del bioetanol y el biodiésel tiene fuerte peso económico.

La propuesta también busca impulsar inversiones, empleo regional y exportaciones, en un contexto en el que Argentina intenta posicionarse como proveedor global de energías renovables y combustibles de menor huella de carbono.

Actualmente, el bioetanol argentino se produce principalmente a partir de maíz y caña de azúcar, mientras que el biodiésel tiene como base el aceite de soja.

El debate no está exento de tensiones. En los últimos años, productores de biocombustibles reclamaron reiteradamente contra los cupos y precios regulados, mientras que sectores petroleros cuestionaron el impacto de mayores mezclas sobre costos y abastecimiento.

En paralelo, provincias de la Región Centro y el norte argentino vienen defendiendo con fuerza la expansión de los biocombustibles como estrategia de agregado de valor y desarrollo industrial en origen.

El proyecto comenzará ahora su discusión legislativa en un escenario donde el oficialismo apuesta a combinar desregulación económica con una mayor utilización de combustibles renovables dentro de la matriz energética argentina. 

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