11 de junio de 2026
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El girasol vuelve a ganar terreno en el sur de Córdoba

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Durante el Simposio Girasol 360 organizado por Nufarm Semillas, especialistas analizaron el potencial del cultivo en el sur de Córdoba.

Federico Morla resaltó su estabilidad productiva, su aporte a la sustentabilidad y el creciente interés de los productores por reincorporarlo a las rotaciones.

La región de Río Cuarto vuelve a mirar al girasol como una alternativa estratégica dentro de los esquemas agrícolas. Tras haber cedido espacio durante décadas ante el avance de la soja, el cultivo registra un renovado crecimiento en superficie y rendimientos, impulsado por factores productivos, económicos e internacionales que favorecen su adopción.

Así lo señaló Federico Morla, quien destacó que el sur de Córdoba posee una larga tradición girasolera. Sin embargo, la llegada de la soja RR a mediados de la década de 1990 desplazó al cultivo hacia zonas más marginales como San Luis y La Pampa, debido a la mayor rentabilidad y simplicidad de manejo que ofrecía la oleaginosa.

“En los últimos años los números de la soja ya no son tan holgados como lo fueron históricamente, y eso llevó a muchos productores a volver a considerar al girasol dentro de sus planteos”, explicó.

Según Morla, el resurgimiento del cultivo no responde únicamente a cuestiones económicas. Una de sus principales fortalezas es la estabilidad productiva, una característica vinculada a su fisiología. En particular, destacó el desarrollo radicular como un atributo clave para sostener rendimientos aun en condiciones ambientales desafiantes.

“El crecimiento de las raíces le otorga una gran capacidad de adaptación y termina siendo una de las razones que explican la estabilidad del cultivo”, indicó.

Para alcanzar buenos resultados, el especialista remarcó la importancia de la planificación previa a la siembra. En ese sentido, sostuvo que la construcción del rendimiento comienza varios meses antes y depende de tres decisiones fundamentales: qué híbrido sembrar, cuándo hacerlo y cómo implantar el cultivo.

Respecto a la fecha de siembra, señaló que los estudios realizados en la región ubican al 15 de octubre como un momento óptimo para maximizar el potencial productivo.

Más allá de los rendimientos, Morla consideró que el girasol aporta beneficios que exceden lo económico. Su incorporación en las rotaciones contribuye a diversificar los sistemas agrícolas, mejorar la logística de las labores y favorecer estrategias más eficientes para el control de malezas, plagas y enfermedades.

“Agregar un cultivo más a la secuencia permite construir sistemas agropecuarios más sustentables y resilientes”, concluyó.

Con mejores perspectivas económicas y ventajas agronómicas consolidadas, el girasol parece estar recuperando el lugar que históricamente ocupó en una de las principales regiones productivas del país.

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