Un informe privado muestra crecimiento productivo y proyecta una etapa de mayor eficiencia pero el contexto es de una industria con tensiones económicas y financieras.
La lechería argentina atraviesa un punto de inflexión dejando atrás una etapa de resistencia frente a la volatilidad para ingresar en un ciclo donde la eficiencia, la escala y la optimización serán determinantes, según señaló el último informe de la consultora Quarterra, que analiza la evolución del sector a nivel regional y global.
El trabajo difundido por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina apuntó que la producción de leche en América Latina alcanzó en 2025 un nuevo máximo histórico, con un crecimiento acumulado de 8,3% interanual, impulsado por márgenes favorables. En ese contexto, Argentina se posicionó como uno de los principales motores de la expansión regional.
A nivel global, las entregas de leche también mostraron dinamismo, con un incremento del 5,1% en diciembre respecto del mismo mes del año anterior, con América Latina aportando no solo volumen sino también sólidos (grasa y proteína), lo que refuerza su peso en el mercado internacional.
En materia comercial, los países de la región (Argentina, Brasil, Chile, México, Perú y Uruguay) registraron en el 4to trimestre de 2025 un aumento de 17% en sus exportaciones de productos lácteos frente al mismo período de 2024.
Un 2026 con señales de cambio
El escenario, sin embargo, podría modificarse en 2026. El informe advierte que la caída en los precios de la leche comenzará a impactar sobre la producción, tras un período de incentivos económicos que favorecieron la expansión.
A esto se suma un contexto internacional atravesado por tensiones geopolíticas —como la guerra en Oriente Medio— y una demanda global que se mantendría debilitada.
En el plano climático, si bien 2025 estuvo marcado por condiciones favorables, la posible reaparición del fenómeno de El Niño en la segunda mitad de 2026 podría afectar negativamente la producción. Como contrapeso, los altos precios de la carne vacuna y costos relativamente estables de los alimentos balanceados aportarían cierto alivio.
Argentina: potencial productivo y transformación estructural
El informe de la International Farm Comparison Network (IFCN), citado por Quarterra, ubica a Argentina como uno de los países con mayor potencial de crecimiento a nivel global.
En 2025, la producción nacional alcanzó los 11.620 millones de litros, el mayor volumen en una década. Este desempeño se apoya en ventajas estructurales: disponibilidad de tierra, agua y sistemas pastoriles que permiten producir durante todo el año.
La IFCN proyecta un crecimiento anual del 1,4% hasta 2035, con un aumento del rodeo lechero del 8,4%, que llevaría el stock a unos 1,6 millones de vacas. En paralelo, se consolida un proceso de concentración productiva: el 20% de los tambos ya genera el 60% de la leche, reflejando una tendencia hacia mayor escala y eficiencia.
Industria fragmentada y tensiones en el corto plazo
A diferencia de la producción primaria, el eslabón industrial aparece como uno de los puntos más sensibles de la cadena. El procesamiento lácteo en Argentina se caracteriza por su fragmentación y escala limitada, lo que, según el informe, abre margen para inversiones y crecimiento.
Ese diagnóstico estructural convive con una coyuntura compleja. En los últimos meses se multiplicaron los casos de empresas lácteas con dificultades financieras, procesos de reestructuración, cierres parciales de plantas y atrasos en los pagos a productores.
Entre los casos más visibles se encuentran SanCor, que arrastra desde hace años un proceso de achicamiento y reconfiguración, así como firmas privadas como Lácteos Verónica y La Suipachense, que enfrentan distintos niveles de dificultades operativas y financieras.
Este escenario se da en paralelo a una caída del consumo interno, aumento de costos y mayores restricciones financieras, factores que impactan directamente sobre la capacidad de la industria para procesar y valorizar la materia prima.
Actualmente, 73% de la producción se destina al mercado interno, mientras que el 27% se exporta, principalmente a Brasil y Argelia. No obstante, la participación exportadora viene en aumento.
La canasta exportadora está concentrada en leche en polvo y quesos, mientras que el desarrollo del suero lácteo es aún limitado, lo que representa una oportunidad para diversificar productos y captar mayor valor en el mercado global.
En este sentido, el informe plantea que una mayor integración y escala en el procesamiento podría permitir a Argentina mejorar su posicionamiento internacional, en línea con experiencias como la de Nueva Zelanda.
El factor macroeconómico
El análisis también incorpora el impacto de las reformas impulsadas por el gobierno de Javier Milei, orientadas a la desregulación, el ajuste fiscal y la liberalización del mercado.
Según Quarterra, si estas condiciones se sostienen, podrían modificar las cadenas de suministro globales en lo que respecta al abastecimiento, el procesamiento, la inversión y el comercio de leche.
En ese marco, la evolución de la industria local —en un contexto de reordenamiento y tensiones— aparece como un factor clave para determinar en qué medida el país logra capitalizar el potencial productivo que hoy exhibe.



