13 de marzo de 2026
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Petróleo, fertilizantes y granos: el efecto dominó de la guerra con Irán que cambia la ecuación del campo

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La escalada del conflicto en Medio Oriente disparó el precio del petróleo, encareció fertilizantes clave para la agricultura y empujó al alza las cotizaciones de los granos. En pocas semanas, los mercados internacionales cambiaron de rumbo y los productores argentinos enfrentan una nueva ecuación productiva marcada por la volatilidad.

Un shock geopolítico que impacta en el agro
La guerra en Medio Oriente volvió a demostrar hasta qué punto la geopolítica puede alterar los mercados agrícolas. Desde fines de febrero de 2026, la escalada del conflicto con Irán y las dificultades para el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico provocaron un fuerte impacto en los precios internacionales de la energía y de los insumos agrícolas.

El principal detonante fue el salto del petróleo. El crudo Brent volvió a superar los US$100 por barril. El mercado teme que la tensión en la región afecte el suministro global de energía, especialmente si se complican las rutas marítimas estratégicas por donde circula una parte importante del comercio mundial de petróleo.

El efecto se trasladó rápidamente a toda la cadena agroalimentaria. El agro es particularmente sensible a los movimientos del petróleo porque buena parte de sus costos dependen de la energía: combustibles, transporte, logística y producción de fertilizantes.

Fertilizantes más caros en pocas semanas
Uno de los impactos más rápidos se observó en el mercado de fertilizantes. La producción de fertilizantes nitrogenados depende en gran medida del gas natural, por lo que cualquier suba en los costos energéticos repercute en el precio de estos insumos.

En apenas unas semanas, el precio internacional de la urea, uno de los fertilizantes más utilizados en el mundo, registró una suba cercana al 20%, alcanzando valores de alrededor de US$585 a US$600 por tonelada.

Los fertilizantes fosfatados también mostraron incrementos. El fosfato monoamónico (MAP), utilizado ampliamente en cultivos como soja y maíz, se mantiene en niveles elevados, en torno a US$700 a US$760 por tonelada en los mercados internacionales.

La preocupación en el agro global radica en que una parte importante de la producción de fertilizantes se concentra en regiones vinculadas al suministro energético del Golfo Pérsico. Cuando el precio del gas sube o aparecen problemas logísticos en esa región, el impacto se refleja rápidamente en los precios de los nutrientes agrícolas.

La reacción del mercado de granos
El mismo contexto internacional que impulsa el precio de los insumos también está favoreciendo a los commodities agrícolas.

La incertidumbre energética, el encarecimiento de la logística y los mayores costos de producción a nivel global tienden a trasladarse a los precios de los alimentos. En este escenario, la soja alcanzó su valor más alto en casi dos años, mientras que el maíz y el trigo también mostraron mejoras en las cotizaciones internacionales.

Decisiones bajo mayor incertidumbre
En la práctica, esta nueva coyuntura podría influir en la planificación de la campaña 2026/27. Cultivos como maíz y trigo, que requieren mayores niveles de fertilización, podrían enfrentar aumentos más marcados en los costos por hectárea. Esto abre la posibilidad de ajustes en las estrategias productivas, como una reducción en las dosis de fertilización o cambios en la rotación de cultivos.

También se espera mayor cautela en la compra anticipada de insumos, mientras el mercado intenta evaluar cómo evolucionará el conflicto en Medio Oriente.

En las chacras del interior provincial ya se sienten las primeras señales de ajuste. Productores del norte de Córdoba (Río Cuarto, General Deheza) consultados por el medio Comercio y Justicia confirman que postergaron compras de fertilizantes para la campaña 2026/27. “Estamos en cosecha gruesa, pero las decisiones para trigo y maíz temprano se toman ahora. Nadie quiere comprar a estos precios”, explica un productor de 1.200 hectáreas en la zona de Las Varillas que prefirió el anonimato. Varias cooperativas del cinturón maicero redujeron las dosis recomendadas en un 15-20% en lotes de segunda. El resultado proyectado: rindes 10-15% inferiores en la próxima campaña si la volatilidad persiste.

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