Se trata de una tecnología que permite ordenar la información, reducir errores y seguir la evolución productiva con precisión.
Recientes trabajos realizados por el INTA Naredo, determinaron que con datos individuales y continuos, los productores pueden detectar diferencias dentro del rodeo, ajustar el manejo en cada etapa y tomar decisiones más eficientes basadas en información propia y confiable. Esta herramienta será eje de Naredo Invita 2026, que se realizará el 9 y 10 de abril en el INTA Cesáreo Naredo —Buenos Aires—.
La trazabilidad electrónica individual se consolida como una herramienta concreta que permite hacer más eficiente la gestión ganadera. Su principal aporte no está solo en identificar animales, sino en la posibilidad de construir información ordenada, precisa y continua a lo largo del tiempo. Esta herramienta de ganadería de precisión será eje del Naredo Invita 2026, que se realizará el 9 y 10 de abril en el INTA Cesáreo Naredo.
“Lo importante no es únicamente identificar animales mediante dispositivos RFID, sino poder capturar, organizar y analizar datos a escala individual, con continuidad y consistencia”, explicó Gonzalo Arroquy, investigador del INTA Cesáreo Naredo, quien no dudó en destacar: “Eso permite tomar decisiones basadas en información propia”.
Dificultades de los sistemas tradicionales
En los sistemas tradicionales, la información suele trabajarse a nivel grupal, lo que dificulta detectar diferencias dentro del rodeo. En cambio, la trazabilidad individual permite seguir el desempeño de cada animal y comprender cómo responde en distintas condiciones productivas.
“La identificación electrónica cambia la resolución del dato: cada evento queda asociado a un animal específico y eso permite reconstruir su trayectoria”, explicó Arroquy. Esa diferencia es clave, porque deja de lado los promedios generales y pone el foco en lo que realmente pasa con cada individuo.
Entre los principales beneficios se destaca la mejora en la calidad de los registros. La lectura electrónica en manga agiliza el trabajo y reduce errores, especialmente en momentos de alta carga operativa. A esto se suma el uso de dispositivos que permiten registrar información sin necesidad de mover la hacienda, lo que simplifica aún más las tareas.
También hay un impacto directo en el tiempo de trabajo y en la organización de la información. “Una de las ventajas es el ahorro de tiempo y la mejora en la calidad del trabajo en la manga”, destacó Barbara Iturain –especialista del INTA Cesáreo Naredo–.
Potencial
El verdadero potencial se alcanza cuando la identificación se integra con otras mediciones. Por ejemplo, el uso de balanzas electrónicas permite obtener registros de peso individuales y calcular indicadores como la ganancia diaria, lo que facilita la detección temprana de desvíos productivos y ajustar decisiones con mayor precisión.
“El salto se da cuando la identificación se vincula con la medición, porque ahí se empiezan a generar indicadores que no estaban disponibles en los esquemas tradicionales”, señaló Iturain.
Otro punto clave es el registro en tiempo real. A través de aplicaciones móviles, los datos se cargan directamente en el sistema, lo que evita errores y pérdidas de información. Esto asegura que cada dato quede correctamente asociado al animal y al momento en que se registró.
Con el tiempo, toda esa información se acumula y permite construir una base sólida donde cada animal está definido por distintas variables. En ese escenario, el rodeo deja de verse como un conjunto uniforme. Así, –explicó Arroquy– el rodeo se entiende como un sistema heterogéneo, donde las respuestas individuales adquieren relevancia, lo que abre la puerta a una forma de manejo más ajustada y específica.
El impacto se ve en distintas etapas productivas. En cría, permite evaluar cada vientre y tomar decisiones más precisas. En recría y engorde, facilita el seguimiento del crecimiento y la detección de animales con menor desempeño. “La posibilidad de trabajar con información individual cambia la forma de decidir. El análisis deja de basarse en promedios y se orienta a la gestión de la variabilidad”, subrayó Iturain.
No obstante, para aprovechar plenamente estas tecnologías es necesario acompañarlas con una adecuada organización de los procesos. La tecnología por sí sola no alcanza si los datos no se registran de manera consistente o si no hay criterios claros para su uso. “La eficiencia no depende solo de la tecnología, sino de cómo se integran los procesos de captura y gestión de datos”, advirtió la especialista.
Trazabilidad electrónica
En ese sentido, la trazabilidad electrónica se posiciona como una base para organizar la información del establecimiento. A partir de ahí, se pueden sumar otras herramientas y avanzar en un manejo más preciso. Es que, según explicó Arroquy, trabajar con datos individuales permite entender mejor lo que pasa dentro del rodeo y tomar decisiones más ajustadas.
En este sentido, la trazabilidad electrónica se posiciona como una base para avanzar hacia sistemas productivos más eficientes, donde la información individual permite comprender mejor la dinámica del rodeo y optimizar las decisiones de manejo.



