En trigo, prima la elección varietal y el riego suplementario sobre la densidad de siembra

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Un ensayo de la UNC sobre tres cultivares de trigo puso en juego una experiencia agronómica analizando elección varietal, manejo hídrico del cultivo y densidad de siembra.

El 24 de abril de 2024 se sembraron en el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (UNC) tres cultivares comerciales de trigo, SY 120, Nidera 460 y DM Pehuén. Se dispuso de una superficie de 24 metros de frente por 7 metros de fondo (168 m2), la que fue subdividida transversalmente en dos espacios físicos de 84 m2 cada uno. Uno a ser manejado en secano y el otro sujeto a riego suplementario por manto.

Las densidades de siembra utilizadas fueron cuatro: 50, 150, 250 y 350 semillas viables por metro cuadrado. Por cada combinación de tratamiento (cultivar x densidad de siembra x manejo hídrico) se dispuso de unidades experimentales replicadas compuestas por cinco surcos de 3,5 m de longitud distanciados entre sí por 20 cm. Al momento de la siembra se contó con 236,5 mm de agua útil almacenada en el suelo hasta los dos metros de profundidad.

Por otra parte, y al cabo de cinco riegos, el acumulado ascendió a los 323,5 mm. Durante el tiempo que el cultivo estuvo implantado las precipitaciones ascendieron a los 113,5 mm. A partir de una muestra de 1,2 m2 se midieron o estimaron las siguientes variables: producción en grano y en biomasa aérea (g m-2), índice de cosecha (IC) en porcentaje, peso de mil granos (P1000G) en gramos, número de granos y de espigas por metro cuadrado, y número de espigas por planta. La interpretación estadística de la información obtenida fue realizada mediante el uso del software Infostat.

Salvo para la variable número de espigas por planta en la que el análisis estadístico puso en evidencia una interacción significativa material x densidad de siembra, para las restantes variables no se observaron interacciones entre las fuentes de variación analizadas.

Los valores medios del cultivar de ciclo largo (SY 120) y del cultivar de ciclo intermedio (DM Pehuén) para el rendimiento en grano y en biomasa, y número de espigas por metro cuadrado no difirieron significativamente entre sí. Aunque si lo hicieron respecto a los del cultivar Nidera 460 (ciclo corto) en el que se observaron valores medios menores (Tabla 1).

Excepto para el número de espigas por metro cuadrado, los valores medios de las restantes variables medidas o estimadas a partir del sector que recibió riegos suplementarios resultaron significativamente mayores a los derivados del sector conducido en secano (Tabla 2).

Circunscribiendo la presentación de los resultados al rendimiento en grano y sus dos principales componentes físicas o numéricas (peso de mil granos y número de granos por metro cuadrado), los valores medios para las cuatro densidades de siembra no difirieron significativamente entre sí (Tabla 3).

En síntesis, de las tres fuentes de variación puestas en juego en esta experiencia agronómica (elección varietal, manejo hídrico del cultivo y densidad de siembra), la de menor costo y productivamente relevante resultó la elección varietal.

El costo de los mm de agua aplicados por hectárea y los ingresos por el aumento del rendimiento en grano por hectárea resultaron “tablas” o empate. Este resultado puede cambiar toda vez que el cultivo además de ser regado se fertilice.

En cuanto a la densidad de siembra, dejando fuera del ruedo la densidad de 50 semillas m-2, el dilema radica si vale la pena sembrar una (130 semillas m-2) o dos bolsas (260 semillas m-2) de 40 kg de semilla ha-1. En términos de significancia estadística, prima la elección varietal y el uso de riego suplementario toda vez que se pretenda achicar la brecha entre lo obtenible y lo alcanzable.

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