EE.UU.: el amaranto acuático rompe el férreo control del glufosinato

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Se han confirmado poblaciones de amaranto acuático resistentes al glufosinato en Illinois, y se ha reportado resistencia en al menos otros seis estados norteamericanos.

El científico especializado en malezas de la Universidad de Illinois, Patrick Tanel, anunció que se confirmaron poblaciones de amaranto acuático resistentes al glufosinato de amonio. El químico es un herbicida de contacto no selectivo que controla una amplia gama de malezas, además de ser una alternativa clave para combatir malezas de hoja ancha resistentes al glifosato.

El problema del amaranto acuático
El amaranto acuático (Amaranthus tuberculatus) es una maleza anual de verano muy agresiva, especialmente problemática en cultivos de soja y maíz en Argentina y Estados Unidos. Es conocida por su rápido crecimiento, alta producción de semillas (hasta 1 millón por planta) y resistencia a ciertos herbicidas, que complica su control mediante métodos químicos y culturales.

Recientemente, se detectaron etapas tempranas hacia el desarrollo de resistencia frente al glufosinato. Estos leves avances hacen que sean difíciles de detectar. Se asemejan a los síntomas de una planta sensible al químico, pero no decantaron en un control continuo, sino en un recrecimiento. 

Especialistas en malezas afirmaron que la respuesta de los agricultores determinará cuánto tiempo este producto químico seguirá siendo una herramienta confiable. “No se puede combatir resistencia química con más químicos”, afirmó Tanel. Coincide con la noción de que no es eficaz confiar en un sólo método de erradicación de malezas.

Se considera una de las mayores complicaciones para el productor porque puede implicar grandes pérdidas de rendimiento, como en el caso del maíz (hasta 74%) y soja (56%), según expertos de la Universidad de Tennessee. 

Un recurso valioso
Los especialistas recomendaron tratar al glufosinato como un recurso a proteger, haciendo que cada uso sea lo más efectivo posible. Mencionaron utilizar múltiples productos, ya sea combinados o en una secuencia. En esa línea, hablaron de implementar prácticas que integren herramientas no químicas. El objetivo final debe ser el de “0 semillas”, para minimizar la presión en el programa de herbicidas.

“El glufosinato puede ser lo mejor que tengamos por los próximos 10 años. ¿Cómo podemos asegurarnos de que podamos seguir usándolo por 10 años más?”, se preguntó Tranel. El reloj del glufosinato está corriendo, y qué tan rápido se agote está en manos de los agricultores.

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