Ganadería 

Crece la desinversión del sector ganadero por el cierre de exportaciones

La primera actualización del Outlook Ganadero de CREA del 2021 destaca que la intervención del mercado de exportación, lejos de promover una caída del precio de la carne vacuna, generará una destrucción de riqueza que afectará a trabajadores y consumidores argentinos.

En primer lugar, repasan que la intervención del mercado cárnico instrumentada a partir de 2006 provocó una liquidación generalizada de vacunos, pero, mientras que el nivel de vientres posteriormente se recuperó –aunque aún sigue sin alcanzar el nivel previo–, el stock de reserva de machos se desplomó.

La desaparición del stock de reserva de machos, que actuaba como regulador del mercado, promovió una aceleración de la faena de las categorías más jóvenes, algo que, además de conspirar contra la recuperación del stock bovino, incrementa la probabilidad de saltos abruptos de precios ante cambios imprevistos en la oferta y la demanda de carne.

Impacto en productores

“Lamentablemente, las señales presentes van a promover una desinversión en el sector ganadero, que en el mediano plazo tenderá a producir una menor cantidad de animales que, además, tardarán una mayor cantidad de tiempo en terminarse”, proyectó José Lizzi, líder de la Comisión de Ganadería de CREA durante el primer Outlook Ganadero CREA del año 2021.

El técnico CREA expuso que, por lo tanto, debido a las características presentes actualmente en el mercado de ganados y carnes, que son sustancialmente diferentes a las presentes quince años atrás, un cierre de exportaciones no tendría impacto en los precios minoristas de carne vacuna, aunque sí en las decisiones de inversión de los empresarios ganaderos, que son las que condicionarán la disponibilidad de hacienda en los próximos años.

“Venimos perdiendo novillos en la última década y este año se espera que siga cayendo la cantidad de animales que integran esa categoría”, apuntó el técnico de CREA.

Otra manera de observar el fenómeno es por medio de la tasa de extracción de machos, la cual en 2020 fue del 112%, lo que implica que, luego de faenar a todos los novillos y novillitos terminados, se procedió a sacrificar a terneros que, en condiciones normales, deberían ser faenados al año siguiente luego de ser debidamente engordados.

Además de recurrir a categorías más jóvenes, para poder satisfacer las exigencias de la demanda las empresas ganaderas intensificaron los sistemas productivos. “La duración media del engorde se redujo al tiempo que aumentó la productividad en un 74%, algo que resulta muy meritorio porque, con el avance de la agriculturización, la ganadería se fue trasladando hacia los sectores menos favorecidos de los campos”, explicó José.

Un aspecto interesante es que, a pesar de la reducción del stock bovino promovida por la intervención realizada entre 2006 y 2015, las mejoras productivas logradas en el sector ganadero permitieron a partir de 2016 impulsar –de la mano de la creciente demanda china– el crecimiento de la cantidad de participantes en el sector frigorífico, lo que contribuyó a generar una gran cantidad de empleos tanto directos como indirectos en muchas regiones argentinas.

En lo que respecta a la conformación de la demanda externa, la matriz comercial presente en la actualidad es muy diferente a la existente en 2006, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner decidió cerrar las exportaciones de carne bovina.

Quince años atrás la proporción de cortes congelados de bajo valor –obtenidos fundamentalmente de vacas de descarte provenientes de rodeos de cría y lecheros– era muy inferior a la actual, dado que la demanda rusa de ese producto comprendía un 30% de las exportaciones totales, mientras que en el presente China representa más de la mitad de los embarques cárnicos realizados por la Argentina.

“Por ese motivo, la intervención realizada este año por el gobierno nacional produjo una caída considerable en los valores de la vaca y eso tiene una incidencia directa en los planteos de cría bovina y también en los tambos”, afirmó José.

De todas maneras, si bien vamos a tener que recalibrar los sistemas en la actual coyuntura, no están dadas las condiciones para que, con una misma medida, pueda ocurrir en la actualidad lo mismo que sucedió quince años atrás”, añadió. Eso porque los cortes congelados que se prohibieron exportar por el término de 30 días no tienen demanda en el mercado interno, dado que el consumidor argentino prefiere carne proveniente de categorías livianas.

El cierre de exportaciones es una medida equivocada que va a generar muchos perdedores, entre los cuales estarán los consumidores argentinos”, indicó Paula Campero, presidente de la Comisión de Ganadería de CREA.

La empresaria señaló que en la actual coyuntura todos los integrantes del sector –desde los productores hasta los trabajadores y los industriales– deberían trabajar coordinamos para promover el bien común.

Como señaló el fundador de CREA, Pablo Hary, la misión de nuestro Movimiento es servir a nuestras empresas y también a esa gran empresa llamada Argentina”, concluyó.

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