Crece la oferta de máquinas agrícolas de última generación y, ante una demanda retraída, se caen las cotizaciones.
El comportamiento del mercado de máquinas agrícolas en Estados Unidos ofrece un interesante ángulo de visión sobre lo que puede pasar en otros países.
A trazos gruesos, los canales comerciales están “empachados” con una oferta de equipos de última generación, producto de los bajos niveles de ventas.
Por ese motivo, los precios tienden a la baja, tanto en tractores nuevso como en usados.
Lo mismo ocurre con las cosechadoras, incluso con aquellas que tienen pocas horas de uso y cuentan con buena tecnología.
Oportunidades
Mientras los modelos nuevos encuentran pocos compradores, la demanda sigue contenida.
Los productores esperan más tiempo para decidirse a hacer una compra ante la inestabilidad de los flujos de caja y la menor rentabilidad.
La conjunción de estos factores provoca que las subastas de equipo usados se hayan vuelto más dinámicas y atractivas.
En efecto, se pueden encontrar cotizaciones interesantes para equipos con poco uso y con un alto nivel de prestaciones.
Por otra parte, se están acelerando las ventas online y las transacciones digitales se han tornado más rápidas.
Dificultades
En el segmento estadounidense de las cosechadoras de Clase IX o superior, aparece un problema serio en la reventa.
Al haber menos compradores y acumularse los stocks de máquinas usadas, los concesionarios se rehúsan a aceptarlas como parte de pago.
Esto obliga a los propietarios a utilizar ciclos de reemplazo más largos y seguir trabajando con sus cosechadoras actuales.
En el negocio de las sembradoras, hay pocos modelos recientes entre las usadas porque los kits de retrofitting extienden la vida útil de las máquinas, modificando los ciclos de reemplazo.



