Agricultura 

El desafío de la industria de fertilizantes

La sustentabilidad es hoy una necesidad comercial. El mundo demanda cada vez más y mejores alimentos, obtenidos con cuidado ambiental y social. “Se estima que en 2050 seremos 10.000 millones de habitantes, eso incrementará la demanda global de alimentos en un 47%. Además, se prevé un crecimiento del poder adquisitivo que aumentará la demanda en un 1,5 % anual en los próximos treinta años”, aseguró el Ing. Agr. Fernando Andrade, investigador de INTA y docente universitario, especialista en ecofisiología de cultivos, en el Simposio Fertilidad 2021. Pero ¿cómo está respondiendo la agricultura y la industria de fertilizantes a tamaño desafío?

La mayor producción de alimentos está acoplada a un mayor impacto ambiental, se produjeron extralimitaciones en el uso de los recursos naturales”, dijo Andrade. A nivel global, según contó, la agricultura genera entre el 23% al 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), mientras que en Argentina es responsable del 37%, pero el país representa menos del 1% de las emisiones totales mundiales.

Actualmente, la deforestación en el mundo llega a siete millones de hectáreas (M ha) al año y Argentina ocupa el noveno lugar entre los países que más superficie han deforestado, siendo los dos primeros Brasil e Indonesia”, detalló el ingeniero. Y, aunque la siembra directa frenó los procesos de erosión, indicó que en la región Chaco pampeana hay 45 M ha comprometidas por esta problemática. En tanto, Andrade advirtió que en Argentina se usa más del doble de plaguicidas que el promedio mundial pero menos de la mitad de fertilizantes. “Por la insuficiente fertilización, cada año se pierden más de 800.000 toneladas (tn) de nitrógeno y más de 200.000 de fósforo de los suelos argentinos”, aseguró el Ing. Agr. Francisco Llambías, presidente de la Asociación Fertilizar, organizadora del simposio. Eso equivaldría a 1,6 M tn de fertilizante nitrogenado y 1 M tn de fosfatado.

Cómo producir más y mejor

Para Andrade, el desafío es satisfacer la demanda desacoplando la producción del impacto ambiental, asegurar la conservación, hacer un uso sostenible de los agroecosistemas y lograr un desarrollo equitativo de los territorios. En su opinión, mejorar las tecnologías de procesos y conocimientos, la agricultura conservacionista, las rotaciones, el manejo con bases ecofisiológicas y ecológicas, la agricultura por ambientes y de precisión, la intensificación de las secuencias, los cultivos de cobertura, el manejo integrado de plagas, la mejora de la productividad del agua y las buenas prácticas en el manejo de fertilizantes, son algunas de las herramientas para lograrlo.

La reposición actual de nutrientes no es suficiente para cerrar la brecha de rendimiento, hay que mejorar la Eficiencia de Recuperación (ER) a través del buen manejo del fertilizante, la sincronía entre la oferta y la demanda, análisis de suelo, fraccionamiento de dosis, manejo del cultivo”, enumeró el investigador.

Asimismo, instó a apelar a la innovación mediante la introducción de la robótica, la informática, el uso de sensores, herramientas satelitales y solares. “Las sociedades fracasan si no cuidan la capacidad humana de creatividad e innovación”, afirmó. Y en relación con esto, remarcó la importancia de la colaboración: “Las sociedades que aprenden son las que tienen una articulación virtuosa de actores, visiones y disciplinas, hay que apuntar a un modelo interactivo de innovación con educación en la prosperidad individual y colectiva”.

Según el investigador, compatibilizar intensificación y sostenibilidad es posible. Mayor eficiencia y menor impacto ambiental son alcanzables trabajando bajo rigor científico.

Nutrición responsable

Según el Dr. Achim Dobermann, miembro de la IFA (International Fertilizer Association), para alcanzar una fertilización responsable se deben adoptar políticas y modelos de negocios sustentables, realizar una nutrición de cultivos basada en datos y más precisa, hacer reciclaje de nutrientes, utilizar fertilizantes de baja emisión e implementar sistemas rápidos de innovación.

Las políticas de nutrientes y los modelos comerciales impulsados por la sostenibilidad deben adaptarse a los sistemas alimentarios específicos de cada país”, indicó Dobermann. “Las soluciones impulsadas por el conocimiento y las tecnologías novedosas permitirán adaptar las formulaciones y aplicaciones de nutrientes a las necesidades locales de una manera cada vez más precisa pero esto debe ampliarse a millones de agricultores a través de sistemas de asesoramiento con soporte digital y soluciones comerciales integradas”, remarcó.

Asimismo, recomendó integrar agricultura y ganadería, reducir el desperdicio de alimentos, usar subproductos y reciclar nutrientes como medidas clave para optimizar la eficiencia de uso de nutrientes en toda la cadena alimentaria. También sugirió proporcionar micronutrientes de importancia para la salud de los cultivos, los animales y las personas como hierro, zinc y selenio.

Para Dobermann, los fertilizantes se producirán de manera cada vez responsable con el medio ambiente e incorporarán una mayor cantidad de conocimientos para controlar la liberación de nutrientes a la planta. “Una nueva economía verde del amoníaco podría alimentar y potenciar el mundo de una manera completamente nueva y descentralizada”, manifestó.

En cuanto a la posibilidad de acelerar y abrir la innovación para trasladar rápidamente las nuevas ideas a la práctica, consideró que “requiere más inversión, colaboración, toma de riesgos y espíritu empresarial por parte de la industria, pero también un cambio cultural masivo en la ciencia y la financiación de la ciencia”.

La industria encadenada

Las exigencias actuales de los usuarios y de la sociedad, imponen nuevas condiciones a la industria de fertilizantes pero también nuevas oportunidades. “En 2019, el mercado mundial de fertilizantes se estimó en 196,97 mil millones y se prevé que alcanzará los 200 mil millones para 2026, con un crecimiento del uso de 3,2% anual de 2020 a 2026”, señaló el Ing. Agr. Sebastian Senesi, profesor universitario y especialista en alimentos y agronegocios. En Argentina, el uso de fertilizantes aumenta y desde 2016 triplica a la tasa de incremento global. Sin embargo, es insuficiente para reponer los nutrientes extraídos del suelo y cerrar la brecha de rendimientos alcanzables en los cultivos.

Las posibilidades de crecimiento de la industria se enfrentan hoy con las exigencias de los usuarios de fertilizantes, de la sociedad y los stakeholders (grupos de interés que no forman parte de la cadena de valor), respecto de la producción de alimentos.

La industria de fertilizantes tiene la necesidad y la obligación de incorporar la lógica de la cadena de valor, de integrar una economía cíclica de procesos más eficientes y de combinar con otros eslabones de la cadena, que su participación no se termine cuando se entregue el fertilizante sino que sea parte de esa cadena de valor a fin de cumplir con los requisitos, no solo de la producción y la alimentación, sino con los de la sociedad”, explicó Senesi. En ese sentido, “no escapa al compromiso de generar las acciones necesarias para una producción sustentable de alimentos”, dijo.

Para el experto en agronegocios, hay tres puntos que van a ser centrales en el sistema de producción: el cuidado de la biodiversidad, el equilibrio de CO2 (emisión vs. captura) y el cuidado en el uso del agua.

Como parte de la cadena alimentaria, “la industria tiene una gran oportunidad de incidir en la generación de marcos regulatorios y políticas para anticiparse a la demanda o a las potenciales restricciones e imposiciones que provengan de grupos de interés, antes de que se presente la problemática”, expresó.

Un panorama regulatorio con un mayor enfoque sobre el cuidado ambiental, la salud, la seguridad alimentaria, requiere de una agricultura más verde y más eficiente, y eso va a generar una modificación en torno a la producción pero también hay que repensar la industria, los sistemas de logística, de aplicación, almacenamiento y uso de los fertilizantes, de un modo innovador y sustentable”, advirtió el especialista.

Por la alta competencia que existe en el negocio, Senesi anticipó que “los márgenes seguramente no serán elevados sino medios o bajos y la rentabilidad menor”, lo cual impone el desafío de diseñar nuevos procesos, invertir en investigación y desarrollo.

Argentina tiene un gran potencial de crecimiento en el negocio de fertilizantes pero las demandas ambientales y sociales exigen un cambio de estrategia para la industria”, afirmó Senesi.

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